Kioto no necesita carta de presentación.
Una de las más famosas y reconocidas ciudades de todo Japón, es el lugar perfecto del viaje para recorrer los santuarios más impresionantes, castillos antiguos, paseos que invitan a la reflexión, palacios cubiertos de oro y excursiones para conocer de primera mano la fauna y flora del país nipón.
Si quieres conocer más sobre qué ver o hacer en Kioto y aprovechar al máximo tu visita, quédate que aquí te lo contamos.
Te dejamos aquí los lugares que sí o sí tienes que visitar cuando vengas a Kioto:
Pabellón dorado. Templo histórico, famoso por su edificio cubierto por pan de oro, que le da un encanto excepcional. El estanque en el que se refleja su silueta y el jardín, cuidado hasta el más mínimo detalle, son las perlas que hacen de este templo, una verdadera joya.
Pabellón de plata. El Ginkaku-ji es otro templo budista que, copiando el pabellón dorado, tiene un edificio principal que se intentó que tuviese un recubriemiento de papel de plata, aunque nunca se llegó a culminar. Pero aún así, fue el templo que más nos gustó de todo Kioto. Un jardín de musgo vibrante, un jardín zen, detalles y símbolos cuidados al milímetro ... El verdadero ejemplo de perfección japonesa.
Templo Ryoan-ji. Templo budista, muy cercano al pabellón dorado, conocido por su inmenso estanque de la entrada y, sobre todo, por su jardín zen, que invita a la reflexión y la contemplación. Lugar ideal para sentarte y desconectar.
Bosque de bambú de Arashiyama. Famoso por los altos árboles de sus laterales, es una pequeña extensión de bosque, donde sólo encontraras altos bambús que tapan completamente la vista del cielo. Un lugar icónico de Kioto, aunque bastante abarrotado.
Fushimi Inari-taisha. Famosísimo santuario sintoísta, conocido por sus más de 10000 toris, que hacen un camino de varios kilómetros de longitud y que se adentra hasta la cima de la montaña. Recomendamos hacer el camino completo, para disfrutar de toda la experiencia y sentir la magia de los toris. El edificio principal del santuario también es precioso, con un color rojo-naranja intenso y multitud de símbolos, como estatuas de perros. Recomendamos llegar muy pronto, al amanecer, para evitar colas de turistas y disfrutar al máximo del entorno.
Templo Kiyomizu-dera. Templo budista a los pies de la montaña. Conocido por su gran balcón de madera y sus vistas panorámicas de la ciudad. Nos gustó especialmente su entrada, su pagoda y su edificio principal.
Castillo Nijo. Castillo del periodo Edo, rodeado de un gran foso. un remanso de historia en pleno centro urbano de la ciudad. Una visita distinta, perfecta para desconectar de los santuarios y templos, para conocer un poco más de la historia de Kioto.
Paseo del filósofo. Camino a orillas de un canal, de varios kilómetros de longitud, que conecta el pabellón de plata con el templo Eikando. Nos gustó mucho poder recorrerlo con tranquilidad mientras charlábamos y disfrutábamos de la ciudad desde otra perspectiva, sin tener que estar fijándonos en detalles ni leyendo historia, sino empapándonos del ambiente, la naturaleza y las casitas. El día a día.
Mercado de Nishiki. En el centro de la ciudad se encuentra esta larga calle cubierta, en cuyos laterales encontrarás multitud de puestos donde se sirve comida típica japonesa y podrás comprar té, cerámica o snacks. Aunque tiene mucho encanto, no es el lugar idóneo para degustar la gastronomía nipona. En nuestra opinión es una "trampa para turistas".
Yasaka Pagoda spot. La postal más famosa de Kioto es sin lugar a duda, la vista de la pagoda Yasaka desde esta calle. Una vista realmente impresionante que no puedes perderte si visitas Kioto. Eso sí, te recomendamos madrugar mucho para disfrutarla sin gente. En hora punta sólo verás cabezas.
Gion corner. Conjunto de calles estrechas, oscuras y con mucho encanto, en cuyos edificios residen, a día de hoy, las pocas geishas que quedan en la ciudad. Si tienes suerte puede que incluso veas a alguna de ellas paseando. Un lugar ideal para vivir en primera persona, la tradición, la cultura y la historia de Japón.
A parte de los imprescindibles, hay una serie de lugares que visitamos y que no esperábamos que nos fuesen a gustar tanto. Os lo recomendamos para que disfrutéis al máximo de la ciudad.
Jardín nacional Kioto Gyoen. Este inmenso parque, en el que se encuentra el palacio imperial, fue una sorpresa grata. Una enorme extensión ajardinada con varios cominos y mucho encanto. El lugar ideal para escapar del bullicio de la ciudad o descansar después de una jornada intensa visitando Kioto.
Templo Adashino Nenbutsuji. Este templo, cercano al templo de bambú de Arashiyama, tiene un encanto especial. No sólo es precioso, a los pies de la montaña y con multitud de símbolos y detalles. Sino que además, da acceso directa a un bosque de bambú privado, con enormes plantas que ocultan el cielo y mucho menos concurrido que Arashiyama. El sitio perfecto para disfrutar de un bosque de bambú.
Kimono forest. Estos tubos con telas de Kimono en la estación de Arashiyama son un espectáculo para los sentidos, especialmente si los visitas por la noche. Sus colores y estampados destacan con la oscuridad de alrededor y generan un entorno verdaderamente mágico.
Paseo por Togetsukyo bridge. Este puente, que cruza el río Katsura, se encuentra en un entorno privilegiado. Una orilla a los pies de la montaña y rodeada de naturaleza exuberante, el bullicio de la gente que vuelve a la ciudad o que sale de ella, las vistas de Kioto alrededor ...
Pasear por el centro. La experiencia que más me gustó de Kioto, fue poder pasear a lo largo de las perfectamente calles del centro, bastante tranquilas y solitarias, con pequeños edificios y casas en sus laterales. Nos sentíamos como en las películas y series con las que nos criamos de pequeños, descubriendo la faceta más urbano de Kioto.
La cercana ciudad de Nara está apenas a algo más de una hora de Kioto. Y recorrerla es algo que no puedes perderte.
En una mañana te da tiempo a visitar los imprescindibles de Nara y, sobre todo, conocer los ciervos que campan a sus anchas por los parques, templos y santuarios, mordiéndote o lamiéndote, esperando que les des algo de comer.
Si viajas a Nara, nada más salir de la estación de trenes te darás de bruces con el parque de Nara, una inmensa extensión verde donde los ciervos son los verdaderos protagonistas. Está prohibido darles de comer, a excepción de unas galletas especiales, que podrás comprar a la entrada del parque en algunos puestos.
Te recomendamos que te adentres en la pradera, para alejarte del bullicio de gente y poder disfrutar de manadas completas, prácticamente solo.
Es muy divertido hacerles reverencias antes de darles de comer y ver cómo se acercan y te muerden, esperando atraer tu atención. Una verdadera joya para toda la familia.
A lo largo del parque, te recomendamos que visites algunos templos y santuarios, de entre toda la cantidad que hay.
Los más recomendables serían:
El gran templo budista de Todai-ji, con un pequeño estanque en la entrada y un imponente edificio principal de paredes blancas y refuerzos de madera.
El santuario Kasuga Taisha. Con una entrada impresionante que consiste en un camino de piedra bordeada por farolillos. una verdadera joya.
Templo Kofukuji. Se encuentra a la entrada del parque y se caracteriza por su enorme pagoda de varios pisos y por el estanque Sarusawa, que se encuentra a sus pies.
La gastronomía japonesa es un elemento crucial en el viaje.
Probar los platos más conocidos y en los mejores lugares era nuestra obsesión. Y esto a veces puede ser realmente complicado, teniendo en cuenta la inmensa oferta gastronómica de la ciudad.
Es por eso que te dejamos una pequeña lista de lugares que visitamos y nos encantaron:
Nomiduraku. Pequeño restaurante izakaya en el centro de la ciudad. Regentado de locales, es el lugar ideal para probar platos tan sencillos como la tortilla de huevo japonesa o tonkatsu.
Koisus. Bastante concurrido porque se puse de moda debido a las redes sociales. Se trata de un local tradicional donde sirven curry japonés con tempura. la presentación es excepcional y la calidad y cantidad, inigualable.
Nakashimaya. Restaurante obanzai, donde sirven pequeñas tapas a base de productos de temporada. El mejor sitio para probar verduras y pescados bien frescos. Éramos los únicos extranjeros del lugar, a pesar de que estaba lleno de gente, buena señal.
Kioto Sushinokura. Una experiencia de primera clase para probar pescado fresco en distintas formas: sashimi, sushi, nigiri ... No te puedes ir de japón sin probarlo, y en Kioto podrás encontrar algunos de los mejores.