La ruta Nakasendo en una máquina en el tiempo que te transporta al medievo en japón. Una experiencia única para sentirte como un samurái, recorriendo el antiguo camino que unía las ciudades de Kioto y Edo (nombre antiguo del actual Tokyo).
Una experiencia diferente para descubrir otra faceta del país nipón y disfrutar de su naturaleza y su entorno privilegiado.
Si quieres saber qué puedes ver o hacer en la Ruta nakasendo, quédate que te lo contamos.
La ruta Nakasendo es la antigua vía que conectaba Kioto con Edo y que era usada por comerciantes, samuráis o funcionarios del gobierno para moverse rápido y seguro entre los dos puntos más importantes del país.
Con más de 530 Km y 69 estaciones de descanso, fue una infraestructura crucial en el japón tradicional para poder expandirse y desarrollarse.
Con la aparición de métodos alternativos de transporte, como el tren y luego el coche, perdió su prestigio y fama.
Sin embargo, en muchos lugares se trabajó duro para devolverle el brillo que tuvo en la antigüedad y a día de hoy esos pueblos sobreviven gracias al impacto del turismo.
La ruta más famosa es la que conecta Magome y Tsumago. Bien conservada y cuidada, de unas 3 horas de marcha, algo dura por el desnival del terreno. Si te sabe a poco, puedes hacer, como nosotros, y ampliarla hasta la cercana ciudad de Nagiso, muy bien comunicada.
Si quieres disfrutar de la experiencia y vivir en primera persona este histórico camino, te recomendamos que aproveches un día entero para hacer al menos una de sus rutas.
En concreto, la más famosa y mejor conservada: El camino que une Magome y Tsumago.
Ambos pueblos no están bien comunicados y se puede llegar a tardar mucho tiempo en llegar, usando combinaciones de tren y bus.
Os recomendamos que empecéis por Magome, para que minimicéis el tramo de ruta que hacéis en subida y disfrutéis aún más de la experiencia.
Primera parada: Magome. Este pequeño pueblo se encuentra totalmente reconstruido, intentando emular cómo serían las aldeas tradicionales en la antigüedad en Japón. Guarda algunos tesoros como su molino de agua, su empinada calle principal con unas impresionantes vistas de los campos de alrededor y de las casas que os rodean, y el mirador de todo el valle.
Cuando nosotros fuimos, estaba bastante concurrido de turistas que se paraban para conocer el pueblo. Pero por suerte la gran mayoría de ellos no hacen la ruta y cuando comiences a caminar, te quedarás prácticamente solo.
Segunda parada: Jippensha Ikku's poem Monument. El primer tramo del camino es, a nuestro parecer, el más feo. Discurre sobre todo al lado de la carretera, sin entrar tan en contacto con la naturaleza más salvaje. Además, es una subida continua bastante dura. Es por ello que recomendamos hacer un breve receso en Jippensha Ikku. Un pequeño monumento donde hay una fuente de agua, baños y mesas. Perfecto para sentarte y recuperar fuerzas después de la subida.
Tercera parada: Santuario de Kumanojinja. Apenas a unos poco metros de esta parada se encuentra un pequeño santuario sintoísta. Sin ser una maravilla, tiene mucho encanto el hecho de que esté completamente rodeado de una naturaleza salvaje.
Cuarta parada: Ichikokutochi Tateba Chaya. Una vez inmersos en el bosque más frondoso y comenzando la bajada, se encuentra la casa del té. Un lugar acogedor con una chimenea encendida, donde podar tomar té gratis, descansar y coger fuerzas. Una casa de madera encantadora, que no puedes perderte.
A partir de ese punto empieza lo que para nosotros sería la mejor parte de la ruta, aunque el tiempo no acompañó y cayó una tremenda tormenta. Árboles altos, riachuelos, cascadas, espesura y frondosidad. Un verdadero entorno mágico que casa perfectamente con la historia del camino.
Quinta parada: Tsumago. A esta pequeña aldea llegamos después de casi 4 horas de caminata. Y recorrerlo mereció completamente la pena. Muchísimo menos masificado que Magome, con unas casas mucho más tradicionales y menos "artificiales" y lleno de pequeñas tiendas de artesanía local (llegamos a comprar incluso un juego de té). Sin duda, poder conocer Tsumago fue lo mejor de la ruta. Si atravesáis su calle principal, tendréis una magnífica vista del valle y de las casitas tradicionales que se encuentran alrededor. Una verdadera maravilla.
Extra: seguir la ruta hasta Nagiso. Si eres de los más aventureros o el camino te ha dejado con ganas de más, puedes extender la ruta hasta Nagiso. Un tramo recto de unos 3 Km que discurre en un paisaje mucho más urbano. Gran parte del recorrido se hace en paralelo a calles y carretera, pero al estar rodeado del valle y con tramos bastante pintorescos con puentes y riachuelos, la verdad es que tiene su encanto. Nosotros lo hicimos y es un paseo bastante agradable que en menos de una hora está hecho.
Además, tiene otro aspecto positivo. Tsumago está bastante mal comunicado y habría que coger un taxi que te lleve a magome y desde allí un bus para volver a algún pueblo mejor comunicado. Nagiso es mucho más grande y tiene estación de ferrocarril y de bus. Perfecto para dirigirte a tu siguiente destino en el viaje.