Matsumoto fue, junto con Nagando, la gran joya escondida en nuestro viaje por Japón.
Mucha gente no llega a conocer esta ciudad a los pies de los alpes japoneses, a pesar de encontrarse bien comunicada con Tokyo. Y es que esta pequeña ciudad alberga algunos rincones encantadores que no puedes perderte, además del mejor ramen que probamos en todo Japón.
Si quieres saber qué ver y hacer en Matsumoto, aquí te dejo nuestras recomendaciones.
Castillo de Matsumoto. El monumento más icónico de toda la ciudad. Un verdadero imprescindible de Japón si te gusta su historia medieval. Esta inmensa fortaleza de cinco pisos y con una fachada completamente oscura y portegida por un foso, es un testigo mudo del periodo Edo. Gracias a sus múltiples restauraciones se encuentra en perfecto estado e incluso se puede visitar por dentro. Aunque lo realmente sorpendete es verlo por fuera y disfrutar de la imponente vista.
Paseo a orillas del río Metoba. Este pequeño canal es una verdadera maravilla en un día que el tiempo acompañe. Si el cielo está despejado, podrás ver a lo lejos los alpes japoneses, mientras que a lo largo del paseo podrás disfrutar de pequeños árboles, una orilla llena de césped y algunos edificio icónicos como el museo de los relojes.
Conocer un ryokan tradicional en Nakamachi Kurassic-kan. Paseando por la calle nakamachi dori nos encontramos con una antiguo edificio pero bien conservado, en cuyo interior se mantiene la distribución de los tradicionales ryokanes. Con un pequeño jardín interior y una segunda planta, es un lugar lleno de encanto.
Castillo de Matsumoto
Ryokan tradicional en Nakamachi Kurassic-kan
Santuario de Yohashira-jinja. En principal santuario sintoísta de la ciudad. Pequeño y recogido, con una gran pagoda, se encuentra al lado de la calle de las ranas. Con mucho encanto y lleno de locales orando a prácticamente cualquier hora del día.
Probar agua de manantial. En multitud de lugares, incluidas tiendas o restaurantes, verás pequeñas fuentes de las que sale agua de manantial de las montañas. Agua fresca y pura que puedes probar gratis en casi cualquier sitio.
Disfrutando de un matcha en Cha-noma
Ramen de Mensho Sakura
Probar el ramen en Mensho Sakura. El mejor ramen del viaje sin lugar a dudas. Espeso y sabroso, es una pequeña casa en el centro de Matsumoto. Ve con tiempo que probablemente te tocará esperar cola.
Tomar un café en cha-noma. Esta pequeña casa regentada por una pareja mayor, es una verdadera maravilla. Un antiguo ryokan con un jardín interior y algún gato andando por la casa. Una experiencia que te transporta al pasado.
Recorrer la calle de las ranas. Fue la gran decepción de Matsumoto. Aunque nos parece imprescindible conocer esta pintoresca calle si visitas la ciudad. Nos pareció bastante pequeña y turística y la mayoría de los establecimientos están cerrados o abandonados.