Hannover fue una ciudad que nos sorprendió y mucho.
Nos habían dicho que sólo era una ciudad de paso y que no merecía la pena.
Sin embargo, por motivos de trabajo tuvimos que residir varios meses y pudimos explorarla a fondo. Y lo que vimos nos dejó completamente enamorados de la ciudad.
Si te atreves a darle una oportunidad, cosa que recomendamos encarecidamente, te proponemos una serie de planes que no puedes perderte por nada del mundo para llevarte un sabor de boca tan bueno como el que nos llevamos nosotros.
Herrenhausen Allee
Si hay un plan por que no puedes perderte si visitas Hannover, ése es conocer el castillo de Herrenhausen.
Con una larga historia, el edificio actual está completamente reconstruido y sólo alberga la disposición del que fuese su edificio histórico. Pero no por ello es menos impresionante.
Si bien en el interior encontrarás alguna exposición, lo realmente sorprendente son sus inmensos jardines, en los que os recomendamos que os perdáis paseando y descubriendo sus fuentes, estatuas y pequeñas rosaledas escondidas en cada esquina.
Tampoco puedes perderte el estanque que rodea todos los jardines, en el cual encontrarás multitud de patos y cisnes campando a sus anchas.
Y una vez fuera de los jardines, si quieres volver a la ciudad, tendrás que atravesar la Herrenhausen Allee, una inmensa avenida de dos kilómetros de largo, rodeada por grandes árboles. Si tienes suerte de visitar esta ciudad en otoño, podrás ver sus hojas completamente anaranjadas y un lecho de hojas caídas en el suelo. Un verdadero espectáculo de color para la vista.
En pleno centro, cerca de las pintorescas calles de Burgerstrasse y Kramerstrasse, se encuentra Ballhofplatz, una pequeña plaza con mucho encanto.
Con una larga historia, está rodeada por cafeterías agradables y edificios de ladrillo o pintados en color pastel y rodeados por hiedras que suben hasta los tejados.
De noche, las luces cálidas de las terrazas le dan un aspecto mágico a la plaza, mientras que durante el día invita a sentarte y desconectar completamente.
Un remanso de paz y una postal preciosa que poder llevarte de la ciudad de Hannover.
Cafeterías en Ballhofplatz
Hannover es considerada una de las ciudades más verdes de toda Alemania y Europa. Y no es para menos. Alrededor del gran lago de Machsee se extiende un parque enorme y prácticamente sin fin, con multitud de senderos que poder recorrer andando, corriendo o, mejor, en bicicleta.
Os recomendamos que las alquiléis durante un día y os aventuréis a dar una vuelta al lago y atravesar varios senderos y riachuelos que discurren en paralelo. Os rodeará una vegetación abundante y no tendréis la sensación de estar tan cerca de la ciudad.
Si aún os quedan fuerzas, aún más salvaje es el bosque de Eilenriede, una inmensa extensión forestal al este de la ciudad, con caminos que la entrecruzan durante kilómetros. Eso sí, apenas hay luces así que intentad que no se os eche la noche encima cuando lo visitéis.
Machsee visto desde la bicicleta
Caminos de tierra alrededor del río Leine
Aegidiendkirche, famosa por no tener tejado
A pesar de que muchos edificios fueron destruidos en toda Alemania durante la segunda guerra mundial, la gran mayoría de iglesias se mantuvieron en pie. Las grandes torres sobresalían y permitían a la aviación orientarse, de manera que nunca eran el objetivo.
Gracias a ello, a día de hoy podemos disfrutar de unos edificios antiguos y maravillosos con unos campanarios imponentes.
Si bien es cierto que el interior es, en general, bastante moderno y no casa con la fachada, recomendamos que os paréis unos minutos a disfrutar de estos templos, supervivientes de una de las épocas más difíciles de la humanidad.
Entre las múltiples iglesias de Hannover, os recomendamos visitar: Kreuzkirche, Marktkirche, Aegidienkirche o la Neustädte Kirche.
El nuevo ayuntamiento de Hannover, construido en el 1913, es un edificio emblemático de la ciudad.
A pesar que durante la segunda guerra mundial fue gravemente dañado y se tuvo que reconstruir, se mantuvo el aire de castillo medieval, con una norme torre central y custodiado por dos torres algo más pequeñas.
Sin duda fue nuestro edificio favorito de toda la ciudad. Os recomendamos que os paréis en su fachada para disfrutar de la multitud de detalles. Una vez dentro, podréis ver una enorme escalinata que os permitirá conocer los distintos pisos y disfrutar de la maravillosa arquitectura interior e incluso de alguna exposición que haya en el hall en ese momento.
Habitualmente se puede subir a la torre central, desde donde se tienen unas increíbles vistas panorámicas de toda la ciudad. Especialmente recomendable si subís al atardecer de un día despejado.
Vista del Ayuntamiento desde Maschteich
Y de obligado cumplimiento es tomar la postal del ayuntamiento detrás del lago de Maschteich. Aprovechad para pasear tranquilamente por el parque y tomar fotografías de los cisnes que campan a sus anchas buscando comida. Y si rodeáis el lago, disfrutaréis de una de las mejores vistas de la ciudad.
A pesar de que la gastronomía alemana no es mundialmente famosa por ser la más variada y sana, hay algunos platos que típicos del país germano, que podrás probar en auténticos lugares locales: Codillo, currywurst, solomillo de cerdo ...
Y lo mejor de todo es que, al no ser una ciudad atestada de turistas, podrás probar estos platos en lugares que aún mantienen la esencia tradicional, como son Max Walloschke o Wirtshaus Hannover.
Además, fruto de la multiculturalidad del país, podrás probar también algunos de los mejores kebabs de toda Alemania.
Si quieres recomendaciones más detalladas de qué comer y dónde, tenemos un artículo en el que explicamos con detalle dónde comer en Hannover.
Codillo, uno de los platos emblemáticos
Currywurst